Mi delito fue… Alburearme al poli

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Por: @JoAR_Parra

Me tocó el pito y a mí nadie me lo anda tocando.

¿Quién puede circular en Periférico en un viernes de quincena, de puente y de los entrepiernados? 14 de febrero en esta ciudad se traduce en una palabra: caos.

Ahí iba yo, con mi montón de rosas rojas y un cohete en el pantalón listo para el ataque. Luego de una infernal semana laboral, la noche de ese viernes parecía prometedora.

Y de repente, una parada inesperada: el alcoholímetro. Siempre aparece cuando voy con prisa, con hartazgo y sin dinero. Nunca falta.

-Buenas, caballero ¿Alguna bebida alcohólica?

-Buenas, oficial. No, ninguna.

-Mmmm…sí me acompaña por acá, prueba de rutina, joven

Lo que me faltaba, pensé…lo que me pinches faltaba.

-A ver, sóplele acá, joven. Un soplido fuerte y salimos.

Y aquí viene mi animalada. La primera…

-Sóplame ésta, le dije.

Me miró como a quien le recuerdas a su sacrosanta madre un diez de mayo. Pude ver odio en sus ojos que se tradujo en la inminente sed de venganza.

-¿Qué pasó joven? Estoy cumpliendo con mi trabajo… no le permito falta de respeto a la autoridad.

Y aquí viene mi animalada. La segunda…

-¿Cuál autoridad?

Ahí ya no tuve escapatoria y en un santiamén yo ya estaba remitido con la autoridad competente que quería multarme –o algo parecido- por faltarle al respeto a su colega.

Lo sensato habría sido que yo pagara por mi irreverencia y me fuera a decir cursilerías y echar patadas como el 90% de los romanceados en un día de San Valentín. Pero no. Mi amargura y cinismo me llevaron a cometer mi tercera y última animalada de la cual no me arrepiento y hasta la presumo

-No te voy a pagar nada, no me puedes demostrar que te insulté…

-Podemos arreglarnos y sin problema, joven. Aquí no queremos perjudicar a nadie.

-¿Una lana?

-Lo dejo a su consideración, mi buen.

-¿Quieres una mordida? Muérdemela primero.

Sí, efectivamente ya no hubo mucho qué hacer. Fui remitido a una especie de MP en el cual tuve que enfrentar mi proceso –leve, pero tortuoso- y pagar una lana por la multa.

Mi delito fue alburear a un poli y lo único que me duele de todo ese desmadre es que no cogí, no bebí y no me hallé ahí. Pero – y aquí espero aplausos- tampoco mordí.

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2 comentarios en “Mi delito fue… Alburearme al poli

  1. Está muy bueno el blog, felicidades por ello. Me gustó esta publicación, me parece que con muchos de los policías de la ciudad, las cosas sucias se hacen bajita la mano, porque si uno se los señala directamente como éste hermano, nos las vemos negras, así que, hasta que no mejore la regulación y capacitación de la seguridad del país, hay que tener cuidado cuando nos topamos con alguno de ellos porque uno no sabe como reaccionarán.

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